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Romería Barquera Medanera 2019

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Las Fiestas de Nuestra Señora Mercedes de Roja se remontan a principios del siglo XX y en la actualidad se conocen popularmente como la Romería Barquera Medanera, la fiesta por excelencia de El Médano que acoge a visitantes de todo Tenerife, las Islas Canarias, España y el mundo entero.

La Romería Barquera se celebra en El Médano a mediados de septiembre para cerrar el verano a lo grande, con un ambiente pescador único y sobre todo fiesta y buen rollo.

El pueblo se viste de blanco; la plaza central se llena de música y baile; y la virgen de las Mercedes de Roja sale en procesión desde su parroquia hasta embarcarse en la playa, acto en el que participan miles de personas.

Después de la misa y el embarque de la virgen, en la plaza de El Médano se abren pequeños tenderetes de comida y bebida en forma de barco, donde la fiesta al aire libre está asegurada hasta altas horas de la noche.

¡No te olvides de venir vestid@ de blanco! 😉

Recuerda que puedes alquilar el dúplex en El Médano y disfrutar de las fiestas medaneras como se merece.

Romería Barquera 2019 en El Médano

romeria barquera el medano 2019

La Romería Barquera Medanera de 2019 (XIV edición) se celebrará el día 15 de septiembre.

Estas fueron las fechas de la Romería Barquera otros años:

  • En 2018 se celebró el 16 de septiembre
  • En 2017 se celebró el 17 de septiembre

¿Cuál es la historia de la Romería Barquera Medanera?

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La Romería Barquera fue una original iniciativa de un grupo de jóvenes en el año 2006, que dieron un vuelco a las fiestas de N.S. Mercedes de Roja como se celebraban hasta el momento, hasta el punto de convertirla en el evento más esperado del año en todo Granadilla de Abona, municipio al que pertenece El Médano.

Este 2019 se celebra la XIV edición de la Romería Barquera Medanera, pero su origen se remonta al domingo 17 de septiembre de 1899, cuando se celebró en El Médano la primera festividad en honor a Nuestra Señora la Virgen de las Mercedes de Roja, día en el que se bendijo la ermita.

Como puedes imaginar, en aquel entonces El Médano era bien diferente: nada de plazas llenas de bares, hoteles a pie de playa, turistas tomando el sol ni kitesurfers pintando el cielo con sus cometas de colores. 

En el año 1900 en El Médano vivían 70 personas de hecho, sólo existía la taberna de Graciliano García y una docena de huevos costaba una peseta.

Aquella mañana del 17 de septiembre de 1899 se bendijo la parroquia de la virgen de las Mercedes de Roja y los vecinos se encargaron de montar la fiesta con música y baile, mientras que la celebración religiosa corrió a cargo del párroco José Trujillo.

Tras el acto religioso, una procesión de los fieles con la imagen de la virgen recorrió la costa de El Médano, que estaba vestida de gala con las casas y los barcos adornados con banderas.

La fiesta continuaba por la tarde con más música y baile, carreras de sacos, juegos de cucaña, natación, teatro, regatas de botes y hasta lanzamiento de cohetes desde los barcos. 

El barco “Tenerife” transportaba a los pasajeros del norte de la isla que no se querían perder las fiestas de El Médano, que ya desde sus primeros años conquistaba los corazones de tinerfeños de todas las partes de la isla.

Aunque se trataba de festejos y actos austeros, estaban rebosantes de devoción y cada año se ampliaban.

Como dice el escritor Marcos Brito: “Festividad de Ntra. Sra. de las Mercedes de Roja,  festividad de culto y devoción, de esperanza, de súplicas y ruegos, de promesas, de tradiciones y recuerdos”.

Un evento que ha inspirado a artistas como Blas Batista Pérez, que le dedicó un poema llamado “Mi Súplica”:

Virgen-Madre, a tu santuario,

erigido en esta orilla,

llega el creyente canario

para doblar la rodilla

y besar tu escapulario.

Escuchas del caminante

la más ferviente plegaria;

y al partir el emigrante

de estas costas de Nivaria,

su ¡adiós! te da, sollozante.

En ti cifra su esperanza

el que a tus plantas se postra,

teniendo entera confianza

de que las penas que arrostra

mitiga con tu alabanza.

Yo te invoco en mi quebranto

y mi duelo se aminora

cuando, asido de tu manto,

te ofrendo, Excelsa Señora,

los raudales de mi llanto.

No te pediré favores,

que muchos me has concedido

en otros tiempos mejores…

Para el mundo estoy servido;…

me basta con mis dolores.

Más, permite que al final

de mi vida transitoria,

reciba, desde el umbral

de la mansión de la Gloria,

un saludo conyugal.

La subida de la virgen de las Mercedes de Roja

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